La estructura del mercado en general cuenta una historia más específica que el precio titular por sí solo. La base on‑chain es estable. El suministro circulante de Bitcoin es de 20,06 millones de tokens, sin cambios respecto a su trayectoria limitada desde el génesis el 3 de enero de 2009. No hay presión del lado de la oferta que amplifique el movimiento del precio; la señal proviene totalmente del lado de la demanda y está impulsada por el sentimiento. Esta es una distinción significativa para los traders que interpretan el momentum: cuando la oferta es estática, cualquier cambio de precio es únicamente una función de la disposición a mantener los niveles actuales. También significa que las narrativas habituales sobre la venta de mineros, los ingresos a los exchanges o la distribución de grandes tenedores no se aplican aquí. El movimiento lo están realizando compradores y vendedores marginales a nivel del libro de órdenes, no por cambios estructurales en la disponibilidad. La imagen del suministro on‑chain refuerza esta interpretación. Con 20,06 millones de BTC, el suministro permanece sin cambios. No se están volcando en los exchanges las monedas recién minadas; tampoco han despertado carteras inactivas. La acción del precio es totalmente un fenómeno del lado de la demanda, lo que implica que cualquier movimiento sostenido requerirá ya sea nuevas entradas de fiat o una realocación desde otros criptoactivos.
La señal de dominio indica que el segundo canal ya está en marcha. La pregunta abierta es si esta rotación tiene espacio para continuar, o si el dominio de Bitcoin ha alcanzado su punto máximo en este ciclo y el capital eventualmente volverá a fluir hacia las altcoins, como ha ocurrido en episodios anteriores. La respuesta depende de si el entorno regulatorio sigue favoreciendo desproporcionadamente a Bitcoin.